Centro INAH Sonora: 45 años de investigación, divulgación y conservación.

El 20 de septiembre de 1973 el Instituto Nacional de Antopología e Historia aperturó su Centro Regional del Noroeste, hoy Centro INAH Sonora, primera representación de la dependencia federal en el norte de México, cuya fundación marcó el paso al desarrollo de las ciencias antropológicas en la región.

Al comienzo de la década de 1970, la arqueología del noroeste estaba determinada por la visión norteamericana, y la oferta cultural y educativa en las áreas humanistas era reducida.

“En Hermosillo, no había la carrera de historiador, lo más cercano eran filosofía y letras, la Universidad de Sonora ya daba espacio de formación en esos campos pero la gran mayoría de población pensábamos que aquí no había nada antes que llegaran los españoles”, recuerda Patricia Hernández Espinosa, investigadora fundadora del Centro Regional del Noroeste.

El año de la fundación del Centro, Hernández Espinoza trabajaba en un instituto de enseñanza del inglés. En el mes de mayo, recibió la visita de una pareja de apariencia “rara” que le pidió ayuda para encontrar asistente.

Se trataba de los arqueólogos Arturo Oliveros y Beatriz Braniff quienes se habían mudado a Hermosillo con la encomienda de atender tareas de investigación, conservación y divulgación del patrimonio cultural en Sinaloa, Sonora y la península de Baja California: un territorio muy extenso con una gran diversidad ecológica, cultural e histórica.

La zona arqueológica Cerro de Trincheras que representa el asentamiento más grande de la cultura trincheras e ícono para los estados de Chihuahua, Sonora, en México; así como Arizona y Nuevo México, en Estados Unidos, es atendida por el Centro INAH Sonora.

Al día siguiente de la visita que tuvo en el instituto bilingüe, la joven decidió probar suerte y se sumó a la tarea de la nueva institución. Comenzó a laborar en una oficina, que en principio se adecuó en la misma casa donde se habían instalado los arqueólogos para vivir: El cambio en la vida de Hernández Espinoza fue tan radical que dejó todo por un proyecto de vida en la Ciudad de México, para ir a estudiar a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) “Abrir el Centro INAH del Noroeste significó mucho para las disciplinas antropológicas en la región porque en el momento en que empiezan a desarrollarse investigaciones, a surgir hallazgos, la visión de la historia cambió, los sonorenses, dijimos: ¡Ah!, pues tengo historia y tradiciones. Ese es el trabajo fundamental de antropología”, opina Hernández Espinosa.

Conforme se crearon delegaciones en los estados, el Centro Regional sufrió cambios que lo llevaron a transformarse en el Centro INAH Sonora, concentrando sus esfuerzos en este territorio, comenta por su parte el antropólogo José Luis Perea González, director de esa dependencia.

En La Pintada el INAH Sonora ha asumido el reto de conservar el patrimonio rupestre, hasta ahora se han recuperado más de dos mil motivos.

Algunos de los logros más importantes del Centro INAH de sonora se reflejan en la atención dada al patrimonio sonorense, como los sitios Fin del Mundo, con importantes vestigios para la historia del hombre en América; o La Pintada, ejemplo de cómo se ha asumido el reto de conservar el patrimonio rupestre, donde cada año se realiza una temporada de conservación y hasta ahora se han recuperado más de dos mil motivos.

En el sitio arqueológico Fin del Mundo, de Sonora, arqueólogos han hallado diversos artefactos como este clovis cuya antigüedad se estima en cerca de 12,000 años.

La catalogación de bienes culturales realizada por la institución ha sido continua a través de diversos proyectos de investigación: de 1977 a 2018 se han ubicado más de tres mil 500 sitios arqueológicos, la información de 30 por ciento de ellos ya se integró a una base de datos e igualmente se tiene registrados más de 30 mil bienes arqueológicos.

Los trabajos relacionados con patrimonio edificado por parte de la Sección de Monumentos Históricos del INAH Sonora, realizados desde 1993 al presente, llevan un registro de más de dos mil monumentos históricos, localizados en 69 municipios de los 72 existentes, siendo Guaymas, Álamos, Hermosillo, Ures, Cumpas, Navojoa, Arizpe y Nacozari de García, los que mayor número tienen.

En el norte del país, advierte Perea González, el INAH juega un papel relevante por la forma en que entiende el patrimonio: como elemento fundamental para el desarrollo de las poblaciones, con quienes cotidianamente construye vínculos a través de talleres, exposiciones y actividades que las acercan al entendimiento de la herencia cultural.

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