Descubren macro ofrenda y estanque precolombino en Palenque

Como parte de los trabajos de conservación e investigación en el conjunto arquitectónico conocido como El Palacio, en la Zona Arqueológica de Palenque, en Chiapas, se produjo el hallazgo de una subestructura en el edificio denominado Casa C, así como de una vasta ofrenda, en la Casa E, cuyo elemento más notorio es una cabeza modelada en estuco que representaría al gobernante maya K’inich Janaab’ Pakal, entre otros objetos asociados y vestigios de un estanque que habría funcionado en este inmueble hacia el periodo Clásico Tardío de esta cultura (684 – 720 d.C.).

Hasta ahora se cuentan más de 100 lotes que se resguardan, clasifican y atienden en el laboratorio de la zona arqueológica, que incluye figurillas y tiestos cerámicos, huesos tallados, dos perlas, fragmentos de jadeíta, sílex, concha nácar, obsidiana y cinabrio, una pieza de pirita pulida a manera de espejo, así como numerosos huesos de tortugas, róbalos, mojarras, lagartos, tenazas de cangrejos, aves pequeñas y caracoles.

El estanque, por su parte, habría estado en el extremo norte del patio y tenido 6.55 metros de largo por 3.50 de ancho, así como entre 20 o 30 centímetros de profundidad, según revelaron las huellas de humedad en las banquetas que lo delimitaban, y un par de bancas de descanso (de 1.30 m de largo por 62 cm de ancho) que se hallaron con estados de conservación distintos y que se contempla sean restituidas dentro del proyecto.

El descubrimiento se registró durante las labores de conservación encaminadas a atender la acumulación de agua en el patio este de la llamada Casa E, cuyo nivel de piso era casi igual al de la crujía de dicho edificio, lo que en época de lluvia causaba el trasminado del líquido y, a su vez, problemas de humedad en la pintura mural, las firmas históricas y los ornamentos que le son característicos.

“La primera exploración se hizo para buscar el desplante de la construcción y los registros usados por los antiguos mayas para drenar el agua del inmueble, sin embargo, encontramos que los canales originales no desalojaban el agua sino que la concentraban en el patio”, explicó Arnoldo González.

Posteriores trabajos ubicaron la mencionada ofrenda, al norte del patio este de la Casa E, casi en la esquina que forma con la Casa B. Los arqueólogos Benito Venegas Durán y Wenceslao Urbina Cruz detallaron que estaba integrada por un primer nivel de fragmentos de alabastro —material que no había sido localizado en ofrendas de Palenque— y por la cabeza estucada, de tamaño y estilo naturalista, que se sabe formó parte de algún decorado arquitectónico, aunque se desconoce su procedencia.

“Bajo ella encontramos cuatro vasijas semicompletas de la fase Murciélagos, que es del periodo Clásico Tardío, y coincide con los últimos años del reinado de Pakal”, anotó Venegas.

Sabiendo que Pakal “el Grande” gobernó hasta su muerte, a los 80 años de edad, y que el rostro estucado semeja precisamente a un hombre anciano, es muy probable que la escultura lo simbolice. “Cabe destacar a diferencia de otros sitios mayas donde las representaciones son genéricas, en Palenque muchos de los rasgos que vemos en pintura mural o tallas en piedra, son reflejos fieles de personajes específicos”, aunó.

Todos los componentes de la ofrenda aluden a un contexto acuático y de fertilidad. Los arqueólogos del INAH coinciden en que también denotan el alto estatus de los habitantes de El Palacio, pues son bienes ajenos a Palenque que poseían gran valor en la antigüedad.

El descubrimiento es resultado de la primera etapa de un proyecto integral de conservación que la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos en México, realiza en esta importante edificación prehispánica.

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