“El Jardín Guerrero” un joven ícono queretano

Por Patricia Ramírez

Entre las razones que la UNESCO consideró para otorgar el nombramiento como Patrimonio Cultural de la Humanidad a la ciudad de Santiago de Querétaro destaca que “ofrece la singularidad de haber conservado su núcleo indígena primigenio de calles serpenteantes, junto con los barrios trazados con arreglo a un plan geométrico por los conquistadores españoles a la ciudad” (WHC UNESCO).

La afirmación nos hace pensar que al consultar un mapa del siglo 17, o del siglo 18 nos encontraríamos con muchos de los íconos queretanos que hoy dan identidad a la ciudad.

Tomemos como referencia el Plano de la Ciudad de Querétaro de Ignacio Ruiz (1844). Ahí encontraremos las Parroquias de Santiago, de Santa Ana, y del Espíritu Santo, y las iglesias de Santo Domingo, Santa Teresa y el Calvario entre muchos otros templos importantes.

Además, veremos la Alameda, la Plazuela de La Cruz, el Palacio Nacional (hoy sede del Poder Ejecutivo Estatal y conocido por haber sido casa de la Corregidora) y bajando por el Callejón del Romero (hoy andador 5 de Mayo) llegaremos a la Plaza de San Francisco (hoy Jardín Zenea).

Es ahí donde nuestros pasos se perderán y comenzaremos a desconocer el plano. Ubicaremos Santa Clara y en la parte de atrás un huerto que un ojo dispuesto a forzar los datos para complacer a la memoria, podría considerar como el Jardín Guerrero: una tentación difícil de rechazar.

Por eso no es de asombrarse que el 29 de abril del 2013, cuando el Ayuntamiento de Querétaro anunció la remodelación del Jardín Guerrero para transformarlo en “una explanada sin bancas y con fuentes al nivel del suelo” se iniciaran una serie de protestas que derivarían en la “Acampada Guerrero” que duró del 3 al 6  de mayo de ese año.

Durante tres días ciudadanos inconformes e integrantes de “Artistas Aliados #YoSoy132” se ‘hospedaron’ en el lugar para impedir que continuara la obra que consideraban dañaba el patrimonio histórico de Querétaro (Martínez Pérez, 2013).

El veredicto final del INAH, autoridad encargada de vigilar que el patrimonio cultural de la ciudad no se vea afectado, sorprendió a más de uno pues dio su veredicto en favor del proyecto.

La instancia federal consideró que “de acuerdo con la ley en la materia, ni el propio jardín ni los elementos que contiene son monumentos históricos y, por tanto, a juicio de los especialistas técnicos y jurídicos del INAH, son susceptibles de ser intervenidos sin que se afecte al patrimonio histórico de Querétaro” (El Universal Querétaro, 2013).

La decisión estuvo bien fundamentada pues en efecto, el Jardín Guerrero es un espacio creado en la década de 1920 en el terreno que antes estuvo destinado para construir la catedral (proyecto parado por la Guerra Cristera) y que a su vez estuvo proyectado para construirse sobre lo que antes habían sido habitaciones del claustro de Santa Clara (Rabell Urbiola, 2017).

Santa Clara en su momento de esplendor, abarcó hasta las actuales calles de Matamoros, Allende y Guerrero. La porción ubicada en el hoy Jardín Guerrero estaba en ruinas cuando a finales del siglo 19 el entonces Obispo de Querétaro Manuel Rivera y el Cura Florencio Rosas lo adquirieron como futura sede del obispado queretano.

La obra no pudo concluirse pues el suelo estaba anegado y por tanto era inapropiado para la construcción. El terreno quedó en ruinas durante varios años, hasta que en 1925 se optó por la construcción de un Jardín que era lo más adecuado considerando las condiciones del suelo.

De entonces a la fecha el Jardín sufrió al menos cuatro remodelaciones que modificaron su aspecto drásticamente. El diseño reticular con arboles original, dio paso en la década de los 40 a un diseño moderno con dos fuentes circulares en los extremos y en el centro una pista de patinaje también redonda.

Para los 60’s se construyó un kiosko que cubría la bomba de agua que existía en el centro de la plaza para la extracción del vital líquido y en él se puso una fuente de sodas.

A principios de los setenta se construyó una pista de patinaje más amplia de cemento rojo dónde se prohibió circular con patines de acero, en cambio se rentaban patines modernos de plástico, y durante el gobierno de Camacho Guzmán se colocaron las balaustradas de Cantera que se retiraron en el 2013 provocando la “Acampada Guerrero”.

A pesar de no haber estado ahí desde siempre, el Jardín Guerrero se convirtió desde su origen en una de las plazas más populares de la Ciudad, integrándose en la memoria colectiva de queretanos y visitantes: es realmente difícil imaginar un Querétaro sin su Jardín Guerrero.

 

 


Trabajos citados

El Universal Querétaro. (6 de mayo de 2013). Autorizan remodelar el Jardín Guerrero. Recuperado el 17 de marzo de 2017, de El Universal Querétaro: http://www.eluniversalqueretaro.mx/metropoli/06-05-2013/autorizan-remodelar-el-jardin-guerrero

Martínez Pérez, D. (5 de mayo de 2013). Remodelación del Jardín Guerrero, daño al patrimonio histórico. Recuperado el 17 de marzo de 2017, de Tribuna de Querétaro: http://www.tribunadequeretaro.com/index.php/informacion/2664-remodelacion-del-jardin-guerrero-dano-al-patrimonio-historico

Rabell Urbiola, E. (abril de 2017). Demoliciones y remodelaciones en Querétaro durante el Siglo 20. (P. Ramírez, Entrevistador)

Ruiz, I. (1844). Plano de la Ciudad de Querétaro. Recuperado el 2017, de La Mediateca INAH: https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/mapa%3A444

WHC UNESCO. (s.f.). Zona de monumentos históricos de Querétaro. Recuperado el 20 de marzo de 2017, de World Heritage Convention · United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization: http://whc.unesco.org/es/list/792

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