Semana Santa en Puebla

Los “Huehues” (viejos) bailan para dar gusto a Huehuetleotl, el Dios Viejo del fuego, quien carga un bracero sobre su cabeza, y está asociado a la experiencia, la sabiduría y el conocimiento;

No hay representaciones de la Pasión y la Resurrección de Jesús, ni Vía Crucis. La Semana Santa en Xochiapulco, Puebla, es un festejo en el que se recuerda la colonización española en México; también hay fe pero representada a su manera.En este lugar enclavado en la Sierra Norte todo es baile y alegría, en la que participan lo mismo adultos, ancianos y niños.

Festejan con la Danza de los Huehues (viejos) y en su mayoría hombres se disfrazan de españoles, esclavos, mestizos, apaches y marimguillas. Bailando representan la evangelización, la esclavitud y la humillación por la que pasaron los indígenas mexicanos al ser invadidos. Pasan de lo prehispánico a lo colonial y la época moderna.

La Danza de los Huehues y los Apaches

Una pareja de ancianos baila. Son dos hombres disfrazados que representan la sabiduría en la comunidad. Durante su danza él recaba dinero, tortillas maíz, pollos. Ella los carga en su canasta.

A su alrededor un grupos de apaches, caporales, charros, dos nacos (esclavos negros), la llorona y las maringuillas, que representan mujeres de la alta sociedad, bailan al igual que osos y enfermedades como la influenza que “azotan” a la comunidad. Ríen, gritan y danzan al son de violines interpretado por “Los Migueles”, los músicos del pueblo. Así festejan la Semana Santa.

No hay cruces, ni calvarios u oraciones, sólo ironía, alegría, baile, cantos, aplausos y recorridos por las casas para recolectar comida, la misma que al finalizar la Semana Santa servirá para un convivio del pueblo. Sólo el sábado de Gloria acuden a la iglesia, donde frente a ella representan la última danza.

Ahí frente al santuario queman a los “Judas” y degüellan pollos, que antes colgaron de las patas y cual si fueran piñatas los alcanzaron a brincos para arrancarles la cabeza. Estos animales serán cocinados para celebrar el fin del festejo.

La historia

Los “Huehues” (viejos) bailan para dar gusto a Huehuetleotl, el Dios Viejo del fuego, quien carga un bracero sobre su cabeza, y está asociado a la experiencia, la sabiduría y el conocimiento; habita en el centro del universo y da equilibrio a la humanidad. Sí, ahí está su danza, pero simulada con máscaras de rostros españolizados.

Con la danza de los Huehues, los habitantes, aunque no lo saben, recuerdan que los indígenas fueron catequizados pero no invitados a las ceremonias religiosas de los españoles de alcurnia por ser una “raza inferior” y no quedó de otra más que satirizar a la clase burguesa.

Esta celebración tiene que ver con dos momentos históricos en México: los rituales prehispánicos y la conquista. Así es, la mezcla religiosa pues continuó la veneración a los dioses y también a los católicos, situación que se refleja cada Semana Santa en este pueblo de la Sierra Norte.

Con la danza de los Huehues, los habitantes, aunque no lo saben, recuerdan que los indígenas fueron catequizados pero no invitados a las ceremonias religiosas de los españoles de alcurnia por ser una “raza inferior” y no quedó de otra más que satirizar a la clase burguesa.

Imitan a los charros, hombres elegantes de traje bordado-; los caporales, quienes vigilaban las haciendas; y por supuesto a ellos mismos: los apaches -indígenas apenas vestidos y otros con indumentarias típicas de la zona, como camisa y calzón de manta-; a las maringuillas, mujeres de la alta sociedad, con vestidos pomposos, medias, maquillaje, peinados elaborados y perfumadas.

También los nacos, dos personajes mulatos, y por supuesto esclavos. El representa al machismo pues con un machete aleja a quien se acerca a su mujer. También están los osos que representan la domesticación de los animales; la llorona que entre alaridos corretea y carga a los niños y por supuesto la pareja de viejitos, que representan a la comunidad por ser los más sabios.

Dirigen a los danzantes, pues son la base de la familia y los representantes del grupo, llegan a las casas y piden permiso a los jefes de familia para bailar; después de su danza reciben su gratificación económica o en especie y así recorren las calles del pueblo.

Ambos utilizan bastón. El viste calzón y camisa de manta, huaraches, cotón de lana, morral, un sombrero viejo y una máscara de anciano. Ella camisa de labor, sombrero ajado, máscara de anciana, rebozo en el que carga un muñeco que representa al bebé de la familia y huaraches. Siempre va callada, el que da las órdenes es él.

En estos festejos participan lo mismo niños que adultos, todos se saben los pasos y todos conocen el ritmo de “Los Migueles”, y también representan las enfermedades, como la última que se registró en nuestro país, la influenza…Ahí está latente.

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