La clase obrera sin representación real a más de 100 años de lucha.

LEl primer desfile por el Día del Trabajo 1907 Foto INAHas exigencias de la clase obrera en México son las misma que hace más de 100 años por ejemplo la petición de un salario digno, el mismo que no se ha visto reflejado en los bolsillos de los trabajadores en la actualidad; así que la conmemoración del Día del Trabajo es sólo para recordar que en el país las clases populares están desprotegidas.

No hay un sindicalismo real que defienda los derechos de los trabajadores, ni alguna representación en el Congreso de la Unión, además de que sexenio tras sexenio la contención del salario es para supuestamente conservar los empleos.

La celebración de el Día del Trabajo tiene sus orígenes en con la huelga del 1 de mayo de 1886, en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, donde se organizó una huelga general para exigir que la jornada laboral fuera de ocho horas; la protesta se generalizó hacia varios estados de la Unión Americana y al no recibir respuesta de sus patrones, los obreros convocaron a seguirse manifestando, lo que provocó un enfrentamientos entre los trabajadores y la policía.

El 4 de mayo estalló una bomba que mató a un agente de la policía y en respuesta la corporación policiaca disparó en contra de un indeterminado número de obreros que perdieron la vida. De ahí, que cada 1 de mayo se realicen marchas en distintos países del mundo para recordar a aquellos que murieron exigiendo sus derechos laborales.

Saúl Escobar, historiador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) precisó que en México, la conmemoración inició en 1913, durante el gobierno de Victoriano Huerta, aunque antes se habían realizado las huelgas de Cananea y Río Blanco.

El historiador adscrito a la Dirección de Estudios Históricos del INAH dijo que la primera vez que se conmemoró el Día del Trabajo fue ese 1 de mayo de 1913 con una marcha organizada por trabajadores de distintos gremios y fábricas.

“La manifestación salió del Zócalo y llegó al Hemiciclo a Juárez, de ahí a la Cámara de Diputados, donde entregaron un pliego petitorio cuyas demandas más importantes eran las jornadas de ocho horas, descanso dominical, protección contra riesgos de trabajo, pago de indemnización por accidentes, entre otras peticiones”.

Las huelgas de Río Blanco y Cananea, dijo, se recuerdan como el inicio de la presencia histórica del movimiento obrero en México. La primera estalló en 1907 para exigir, además de peticiones económicas, el reconocimiento de la representación obrera, perseguida y considerada fuera de la ley.  El fallo de Porfirio Díaz en su contra desató una manifestación y luego un motín, desencadenando la represión y la muerte de varios trabajadores.
Río Blanco-Foto INAH  Explicó que la intervención del ejército de Estados Unidos en la mina de Cananea, en Sonora, fue  calificada en los periódicos de aquel entonces (1906) como “una vergüenza nacional”, por constituir un  acto de injerencia extranjera en contra de los trabajadores, que incluso motivó una queja diplomática.

Por estos antecedentes, el Congreso Constituyente redactó en 1917 el artículo 123, que para ese  momento fue un ejemplo para el mundo, una legislación sumamente avanzada, progresista, protectora,  solidaria y garante de los derechos de los trabajadores.

Así, sostuvo, en 1923, Álvaro Obregón declaró al 1 de Mayo como la fecha de celebración de la lucha obrera mexicana, y para 1925, el presidente Plutarco Elías Calles lo estableció oficialmente como el Día del Trabajo.

En los años treinta, sostuvo, “entre finales de la Revolución y el gobierno Constituyente, se avanzó en las conquistas de los trabajadores: la jornada de ocho horas y los contratos colectivos. Con desigualdades y altibajos, hubo avances importantes del movimiento obrero hasta finales de los cuarenta”.

Durante el mandato de Lázaro Cárdenas, se creó un frente obrero que daría lugar a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que en ese momento fue una central avanzada e ideológicamente muy progresista.

Detalló que el gobierno de Miguel Alemán (1946-1952) trató de recuperar el control de los sindicatos; en 1948 pero surgió el “charrismo sindical”, a partir de la intromisión, en 1959, del Ejército en las instalaciones del Sindicato Ferrocarrilero para acabar con la huelga que mantenía este gremio.

“Posteriormente, se impuso por la fuerza a Jesús Díaz de León como líder sindical, quien gustaba de la charrería, de ahí en adelante se designó ‘charro’ al dirigente impuesto por el gobierno”, finalizó el historiador.

Cabe destacar que en Estados Unidos y Canadá el Día del Trabajo se celebra en septiembre.

Fuente y fotos INAH

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