El monolito de la Coyolxauhqui cumple 37 años

El 21 de febrero de 1978 trabajadores de la entonces Compañía de Luz y Fuerza descubrieron el monolito de la Coyolxauhqui, la diosa lunar mexica, cuyo nombre significa “La que se ornamenta las mejillas con cascabeles”.  

HUITZILOPOCHTLI-CODICE FLORENTINO

Pero quién era Coyolxauhqui: Según la leyenda, Coyolxauhqui era hermana de Huitzilopochtli, quien representaba al sol. Ambos eran hijos de Coatlicue, la diosa de la vida y la muerte, cuyo nombre significa la de “la falda de las serpientes”.

Un día Coatlicue barría el cerro Coatepec, donde vivía; se encontró una bola de hermosas plumas azules y las guardó en su vientre. De ahí quedó embarazada y pronto nacería Huitzilopochtli.

La Coyolxauhqui se enojó por la deshonra de su madre, además de que vio como una amenaza a su hermano por lo que convocó a sus otros 400 hermanos para derrocar y asesinar a Coatlicue, quien se sumió en una profunda tristeza; sin embargo, escuchó la voz de su hijo aún sin nacer que le dijo que no se preocupara y que él la defendería.

Coyolxauhqui, dirigente del grupo Huitznahua, llegó al cerro Coatepec para atacar a Coatlicue, pero Hutzilopochtli (Colibrí del Sur) ya convertido en un guerrero se enfrentó a su hermana, la decapitó y la lanzó al vacío por lo que su cuerpo se fue desmembrando.

Lanzó la cabeza de Coyolxauhqui hacia el infinito y apareció la luna, después atacó a sus 400 hermanos, los mató e hizo lo mismo y surgieron las estrellas. Hutzilopochtli sale de día (el sol) y la Coyolxauhqui por la noche. La Coatlicue es la madre tierra, la que representa la vida y la muerte.

La escultura detonó el Proyecto Templo Mayor

La escultura discal, hallada, a más de dos metros de profundidad, en la esquina de las calles de Guatemala y Argentina, es una de las pocas representaciones tenochcas que muestran la desnudez femenina, además de que se observa desmembrada.

Según el ICoyolxauhquinstituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la escultura, que estuvo enterrada en pleno Centro Histórico por más de 500 años, es la última de seis y más grande que se han encontrado, pues pesa casi ocho toneladas y mide 3.25 metros de diámetro.

Los cinco colores que sobreviven en las porosidades de la piedra son el rojo que se obtenía de la amatita, el ocre de la geotita, el blanco de la calcita, el negro del humo y el azul maya de la combinación de hojas de añil y poligorskita. Todos ellos corresponden al patrón cromático del Templo Mayor.

Un estudio, publicado recientemente por la investigadora Lourdes Cué, explica que esos colores se localizan en los detalles como son los pezones azules, los manchones de rojo sangre en el tórax, el ojo enrojecido, como en los códices, y el penacho azul.

La especialista también menciona tres valores iconográficos en la Coyolxauhqui: Los caracoles que adornan sus tobilleras, que son emblema de los guerreros muertos y asociados al sacrificio y a entidades como el sol.

Otro es el tocado azul, color del cielo diurno y ámbito de Huitzilopochtli, y un tercer elemento son las falsas coralillos del cuerpo anillado atadas en diversas partes del cuerpo de la diosa. Estos réptiles se asocian a Cihuatéotl, que representaba a la mujer que moría en parto, pero en el caso de la deidad lunar las serpientes tienen dos cabezas. Son las temibles maquizcoatl culebra mítica asociada a la muerte. Es la prueba más clara de una unión simbólica entre ambos hermanos a través de estas serpientes. El verdugo, el dios solar deja su signo sobre el cuerpo de Coyolxauhqui.

Las seis esculturas de la Coyolxauhqui

El hallazgo detonó el Proyecto Templo Mayor, encabezado por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, a partir del cual surgieron nuevos descubrimientos de representaciones de la diosa lunar. Una de ellas es la realizada en piedra de tezontle con la que armaron las piernas, brazos y tórax.

Una tercera es la escultura monumental de diorita, que se encontró a mediados del siglo XIX, cuando se edificaba una casa en la calle de Santa Teresa, hoy Guatemala. La identificación la hizo el antropólogo Eduard Seler, quien descubrió los cascabeles de oro en las mejillas, porta orejeras y las plumas en el pelo destinados al sacrificio. Sus ojos entrecerrados corresponden a la deidad ya decapitada. Coyolxauhqui6

La cuarta, es la que describió el maestro Matos Moctezuma en su estudio “Las seis Coyolxauhqui: variaciones sobre un mismo tema”, que se localiza en el Museo Peabody de Harvard. Se trata de una máscara de piedra verde con los cascabeles sobre las mejillas, las orejeras y las plumas en el cabello.

La quinta es otro fragmento de piedra labrada con parte del rostro, cabello y plumones de la diosa lunar, que se encontró en la esquina suroeste del Templo Mayor de la etapa IV b, que fue excavada por Manuel Gamio en 1914, y posteriormente en 1948 por Hugo Moedano. La pieza erosionada fue identificada por el arqueólogo Felipe Solís, al igual que el monolito de andesita rosada descubierto en 1978, este último con ayuda de Gerardo Cepeda.

Y la sexta es cuando, en los años 80, el maestro Eduardo Matos Moctezuma halló fragmentos irregulares de la escultura, en la que se aprecian elementos correspondientes a la diosa, que podrían corresponder a la última etapa constructiva del Templo Mayor. En las partes se puede identificar una pierna, parte del cuerpo y largas plumas.

Fuente: INAH

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