Monumento y Permanencia

Por Georgina Cebey
Historiadora

“La unión perfecta entre arquitectura y escultura”, así se expresaba el arquitecto Carlos Obregón Santacilia al referirse a una de sus obras más emblemáticas: el Monumento a la Revolución. En otras ocasiones el polémico autor comentó que ese emblema nacional era el resultado arquitectónico del movimiento nacionalista de la Revolución. Sin duda, al adjudicarle el calificativo de símbolo revolucionario, el arquitecto no dudó de la permanencia del coloso durante el desarrollo urbano que la ciudad viviría en décadas posteriores. Vale la pena recordar la circunstancia que originó la construcción de un Monumento cuya carga simbólica es perceptible hoy en día.

I. El arquitecto

Santa-Celia-ObregonUno de los grandes personajes de la historia de la arquitectura mexicana del siglo XX es Carlos Obregón Santacilia (Ciudad de México, 1896-1961). Su obra, la consolidación espacial del nuevo Estado mexicano, se desarrolló tanto como su relación con el poder. Bisnieto de Benito Juárez, cercano a José Vasconcelos y al Text Box: Lámina 1. Obregón Santacilia sobre el pedestal del Monumento a Cuauhtémoc ingeniero Alberto J. Pani, y producto de estas influencias, fue que Obregón Santacilia pudo posicionarse como el autor de las obras públicas más representativas de la modernidad. Sus inicios con la construcción del Pabellón de México para la Exposición Internacional de Río de Janeiro en el año de 1922 lo identificarían como pionero de la nueva arquitectura en México. A partir de ese momento, y en un período de tiempo relativamente corto, Obregón Santacilia daría forma material al México posrevolucionario con representativas obras como la Escuela Benito Juárez (1925), la Secretaría de Salubridad y Asistencia (1929), el Hotel del Prado (1946), el Banco de Industria y Comercio (1949) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (1950), por mencionar las más conocidas.

Exponente de un orden compositivo expresivo y tradicional algunas veces, y otras tantas novedoso, Obregón Santacilia forma parte de una generación de creadores comprometidos con los ideales de una Revolución reciente. Para autores como Obregón la arquitectura se concebía como una expresión que se desarrollaba de acuerdo a las reivindicaciones de un proceso socio-político fresco. Bajo esta premisa, la arquitectura posrevolucionaria dio forma material y simbólica al proyecto cultural y social de los regímenes derivados de la lucha revolucionaria.

II. El Monumento

MonumentoDonde actualmente se ubica el Monumento a la Revolución ya se había iniciado el proyecto de construcción para el Palacio Legislativo. Apenas erigida la estructura del Palacio, el proyecto de Emile Bernard fue suspendido a causa de la Revolución. Cientos de transformaciones sociales, políticas y urbanas sucedieron mientras las estructuras arquitectónicas permanecieron como testigos sigilosos perfilando, al mismo tiempo, parte de la silueta de la Ciudad. Text Box: Lámina 2. Detalle de uno de los grupos escultóricos elaborado por Oliverio Martínez para el Monumento (Tomada de Carlos Obregón Santacilia, op. cit., p.99.)

Cuando en 1932 se inicia el montaje de la estructura de hierro, Obregón Santacilia propuso el proyecto para crear el Monumento a la Revolución. Junto con el ingeniero Alberto Pani, Secretario de Hacienda, y el expresidente Plutarco Elías Calles presentaron la iniciativa de construcción y una vez aprobada se organizó la Comisión del Patronato del Monumento a la Revolución.

En enero de 1933 se comenzó la construcción del Monumento y es en 1938 cuando la estructura del Palacio Legislativo se muestra readaptada como una construcción compuesta por cuatro arcos de 26 metros de altura encargados de dar sostén a una doble cúpula de 22 metros y medio de diámetro.1 Con una altura total de 65 metros, la cúpula externa se cubrió de ámina de cobre y fueron integrados cuatro grupos de esculturas –representativos de valores revolucionarios como la Independencia, las Leyes Obreras, Agrarias y las Leyes de Reforma –del artista Oliverio Martínez–.

Contemplando que los espacios no son independientes y que consolidan realidades espaciales en conjunto con el resto de la ciudText Box: Lámina 3. Al pie de esta foto, captada por el arquitecto Yáñez en 1938, descansa la frase: “unión perfecta entre arquitectura y escultura”. (Tomada de Carlos Obregón Santacilia, op. cit., p.98) ad, el Monumento a la Revolución que proyectó Obregón Santacilia “actúa como un ‘edificio-puerta’, un gran portal urbano y un espacio de transición puro”.2 La integración plástica conseguida con los conjuntos arquitectónicos, que funcionaron como unión entre la base del monumento y la cúpula, también le imprimieron a la obra el carácter nacionalista y simbólico que al autor le interesaba transmitir.

Una lectura del Monumento a la Revolución implica una valoración evidente de la obra arquitectónica como elemento crítico del contexto urbano y social que le da origen.3 Al parecer, las obras de Obregón Santacilia hacen evidente este tipo de lectura. Al tratarse esta construcción de una obra de arquitectura monumental y pública, los indicios históricos presentes en ella se develan de una manera más directa, haciendo evidente que la obra arquitectónica es un objeto espacial de la propia cultura.

La obra de Carlos Obregón Santacilia ha trascendido a lo largo de la historia contemporánea de México ejemplificando el poder de la arquitectura como constructora de símbolos nacionales –en este caso en concreto, uno que implicaba una nueva interpretación de la historia mexicana–, y sintetizando además la habilidad de un arquitecto para expresar su concepción espacio-tiempo con una diversidad considerable de modos compositivos.

Bibliografía:

  1. De Garay Arellano, Graciela. La obra de Carlos Obregón Santacilia: arquitecto. México, SEP, 1979.
  2. Mijares Bracho, Carlos. “La arquitectura de Carlos Obregón Santacilia” en Burian, Edward R. (ed.), Modernidad y arquitectura en México. Barcelona, Gustavo Gilli, 1998.
  3. Obregón Santacilia, Carlos. México como eje de las antiguas arquitecturas de América.México, Editorial Atlante, 1947.
  4. 50 años de arquitectura mexicana (1900-1950). México, Patria, 1952.
  5. Graciela De Garay. La obra de Carlos Obregón Santacilia: arquitecto. México, SEP, 1979, p.54.
  6. Carlos Mijares Bracho. “La arquitectura de Carlos Obregón Santacilia” en Burian, Edward R. (ed.), Modernidad y arquitectura en México. Barcelona, Gustavo Gilli, 1998, p. 159.
  7. Ibid, p.153.
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